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Antes de abordar cuál es el uso y la efectividad de la magnetoterapia en el tratamiento de la lumbalgia aguda y la lumbalgia crónica, vamos a explicar brevemente qué es.
Cuando hablamos de lumbalgia, nos referimos a un foco de dolor, localizado en la parte inferior de la espalda. Concretamente, a la altura de las lumbares. De ahí su nombre.
Según los síntomas, la lumbalgia puede ser de dos tipos:
Vamos a ver ahora cuáles son las principales causas de la lumbalgia, según sea esta aguda o crónica.
Lo más común es que la lumbalgia aguda aparezca tras la realización de un esfuerzo muscular potente, como por ejemplo levantar algo excesivamente pesado. En este caso, la musculatura que se ve afectada por el sobreesfuerzo es la correspondiente a la zona lumbar.
La lumbalgia aguda también puede tener su origen en base a movimientos repetitivos. Es muy probable, además, que mientras se realizan estos movimientos la persona no perciba ninguna señal de alerta, ningún tipo de daño. Sin embargo, pasadas unas horas puede aparecer un dolor muy agudo en la zona implicada.
En casi el 100% de los casos, asociado a la lumbalgia aparece una impotencia funcional elevada, que se manifiesta de diferentes formas. Las más habituales son:
Con la lumbalgia siempre habrá algún tipo de movimiento que va a producir un dolor intenso. Pero no desesperes, ya que los pacientes siempre tratan de adaptarse a ello, buscando diferentes posiciones que permitan reducir el dolor, ya sea en movimiento o en reposo.
Si a menudo sufres episodios de lumbalgia aguda es hora de que consultes con un fisioterapeuta o traumatólogo, ya que podría ser síntoma de una patología más compleja.
En el caso de las personas mayores, la lumbalgia muchas veces está relacionada con la artrosis en las articulaciones facetarias. En este caso, el dolor tiene su origen en la degeneración del cartílago de la columna.
La artrosis es una patología que implica un desgaste articular y que con el paso del tiempo nos afecta a todos. Esto es debida a que la zona lumbar soporta una gran parte del peso del cuerpo y por tanto, el lugar predilecto en el que se mostrarán los efectos de esta patología.
Si es tu situación, si la lumbalgia que padeces está producida como consecuencia de una artrosis, es probable que el dolor, principal síntoma de esta dolencia, aparezca de forma intermitente. Sin embargo, puede llegar a convertirse con el tiempo en una lumbalgia aguda o crónica, y desembocar, incluso en otras afecciones como la ciática.
Podemos asegurar que la lumboartrosis es la causante del mayor porcentaje de las lumbalgias crónicas que padece la especie humana.
¿Y qué podemos hacer para evitarlo? En realidad la prevención es lo más eficaz. Desde aquí te damos una serie de recomendaciones que sería conveniente que pusieras en práctica:
Tanto la lumbalgia aguda como la crónica implican como síntoma esencial un dolor sordo, más o menos intenso, que se mantiene en el tiempo y que no parece ceder ante prácticamente ningún tipo de tratamiento.
Es un dolor molesto que se presenta de forma continua y de forma más insidiosa cuando requerimos un movimiento activo de la zona lumbar. Ligeros esfuerzos, como una flexión o una simple rotación lumbar, pueden aumentar el dolor, e incluso se pueden sufrir molestias en situación de reposo.
Algunas de sus principales manifestaciones son:
Aunque muchas personas piensan que la lumbalgia aparece a partir de la edad adulta, esto no es así. Muchas personas jóvenes también pueden sufrirla.
Existen diversos tratamientos para la lumbalgia aguda y crónica. Pero uno de los que mejores resultados está ofreciendo y cuya eficacia está más que probada, es la magnetoterapia de baja frecuencia.
Veamos más en detalle en qué consiste.
La magnetoterapia de baja frecuencia es muy eficaz en procesos inflamatorios y dolorosos. Su utilidad está más que demostrada, si bien es cierto que para un óptimo resultado se necesita una aplicación diaria y, al menos, 20 sesiones de tratamiento.
Con un equipo con registro sanitario de calidad se puede tratar tanto la lumbalgia aguda como la crónica utilizando una frecuencia entre 50 y 60 Hz y una duración aproximada de tratamiento de 45 minutos.
Los aparatos de magnetoterapia domiciliarios como el LaMagneto son una buena solución para para el tratamiento de la lumbalgia aguda y crónica. Y además son muy fáciles de usar.
Los equipos de magnetoterapia I-tech llevan programados el tiempo de tratamiento y la intensidad que pueden ser modificados por el fisioterapeuta conforme evoluciona la patología tratada.
La magnetoterapia de baja frecuencia y alta potencia tiene más que demostrados sus efectos relajantes actuando con eficacia en el tratamiento de las lumbalgia.
La aplicación de la magnetoterapia pulsátil sobre la zona afectada va a provocar un aumento del riego sanguíneo y con él un ligero aumento de la temperatura local. Este aumento de temperatura, junto a otros factores, favorecerá un eficaz efecto antiinflamatorio.
Esto se traduce en una liberación de la presión mecánica a la que se ven sometidos los tejidos y las terminaciones nerviosas. Dicho en otras palabras, cuando la inflamación baja, la presión cede y el dolor disminuye considerablemente, haciendo más llevadero el día a día del paciente.
